El Río Santa Cruz fue incorporado a la historia de la conquista de América en el crudo invierno de 1520 por la expedición comandada por Fernando de Magallanes.

Fue el primer río bautizado en el extenso litoral patagónico, comenzando a figurar tempranamente en la cartografía europea del siglo XVI y XVII. Sin embargo persistió por siglos la incertidumbre acerca de sus nacientes y aún en 1749 en el mapa de Vaugondy se puede leer R.S.Croix, sin el dibujo de sus nacientes en el lago cordillerano luego llamado Argentino.

Había sido A.Pigafetta el primero en hacer un croquis muy rústico del estuario del Santa Cruz, con muy escasa toponimia. Durante el transcurso de esa expedición en 1520, los españoles pierden la nave Santiago, la cual al mando del Capitán Serrano había descubierto el río, pero a los pocos días es empujada por las tormentas contra la costa estrellándose en una zona acantilada al sur de la desembocadura del río.

Debido a este naufragio y las frecuentes tormentas la zona tuvo durante siglos muy mala fama, como un lugar en extremo peligroso. Le corresponde al célebre explorador y cazador de focas J. Weddell el haber hecho los primeros elogios sobre el estuario, como puerto de recalada y lugar de abastecimiento de agua, leña y pesca.

Luis Vernet visitó la zona como parte de un extenso viaje que incluyó el Cabo de Hornos, la Isla de los Estados, Tierra del Fuego y las Islas Malvinas, recomendado al gobierno de Argentina al Santa Cruz como puerto adecuado para una colonia.

El capitán inglés Pringles Stokes exploró en enero de 1828, 45 Km. de la zona estuarial del río no habiendo podido remontar su curso mas allá de la Isla Pavón por no contar con embarcaciones adecuadas para sortear la fuerte correntada.

El Capitán Fitz Roy que había reemplazado a Stokes en el comando de la nave Beagle decidió en una segunda expedición explorar todo el curso del río en busca de las esquivas nacientes.

La comisión del Capitán de fragata Roberto Fitz Roy durante la primer expedición había concluido el 19 de marzo de 1831. El jefe de esa expedición el Capitán King, elogió el desempeño de Fitz Roy, lo cual lo ayuda a la hora de ser el responsable de la organización de la segunda expedición. La segunda expedición hidrográfica se hizo a la mar desde Inglaterra el 27 de diciembre de 1831. Una vez arribados a la desembocadura del Río Santa Cruz, en Abril de 1834 dispone el Capitán de 25 hombres de la tripulación del Beagle, embarcados en tres balleneras, con provisiones para tres semanas para remontar el río.

El primer día avanzan rápido en la zona estuarial llegando a donde no se deja sentir la marea. Miden un ancho variable de 300-400m y unos 3m de profundidad del río. Darwin deja constancia al igual que Fitz Roy de la velocidad de la corriente de 4 a 6 nudos por hora, describiendo al agua del río como de color azul con tintes lechosos, fluyendo sobre un lecho de canto rodado. El ancho del valle lo registran como variable de 5 a 10 millas. Los expedicionarios del Beagle luego de más de dos semanas de luchar contra la corriente y los botes, ya con muy pocas provisiones deciden detener su avance el 4 de mayo de 1834. Emprenden el regreso el 5 de mayo y navegando río abajo para el 8 de mayo habían descendido todo el camino no habiendo logrado llegar a las nacientes del río. La corriente a medida que habían remontado el río se había incrementado hasta 6-7 nudos. En las anotaciones del 22 de abril de 1834 Darwin se refiere al describir el valle que van remontado a la maldición de la esterilidad que padece la región (no que sea una tierra maldita) lo cual no siempre ha sido bien traducido. En realidad llegan a poca distancia del lago, pasando el lugar conocido como Condor Cliff, por lo que debían estar a tres días aproximadamente del lago.

En 1867 el Capitán H. Gardiner, con el apoyo del capitán Piedrabuena logra lo que se les había escapado a Darwin y Fitz Roy, alcanzando las nacientes del río. Piedrabuena no participa de la expedición y corresponde a Gardiner el mérito de haber liderado la primer expedición de hombres blancos en recorrer todo el río. A mediados de 1867 y contando con el apoyo del Cacique Casimiro parten de la Isla Pavón: J.Mc Dugall, Peterson, J.Hansen y H. Gardiner, tardando 18 días para llegar el lago.

Unos pocos años después le corresponde el honor al subteniente Valentín Feilberg con apenas 21 años de ser el líder de la segunda expedición que alcanza las nacientes del río Santa Cruz . Arribando al estuario en la goleta Chubut, al mando del Tnte. Cnl. G. Lawrence, Feilberg junto con cuatro hombres logra su objetivo. Había sido nombrado el 14 de julio de 1873 como subteniente de marina y con ese grado emprende la difícil misión. Sirgan un pequeño chinchorro de la goleta Chubut partiendo el 6 de noviembre de 1873 y llegan al lago el 26 de noviembre de ese mismo año, no logrando sin embargo navegarlo.

El mérito de imponer la toponimia y de lograr la primera navegación del lago Argentino le corresponde a Francisco Pascasio Moreno quién en el verano de 1876/77 emprende su expedición. En el mes de febrero de 1877 Moreno logra alcanzar las fuentes del Río Santa Cruz y navegar por primera vez el Lago Argentino.

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